Niñas y niños de San Antonio conectan con el patrimonio marítimo a través de un interactivo taller de carpintería de ribera
Con el objetivo de acercar los oficios tradicionales a las nuevas generaciones y poner en valor las memorias vinculadas al mar, el lunes 7 de septiembre, en el Museo Taller ubicado en Santiago, se realizó la Charla-Taller sobre carpintería de ribera, un encuentro que reunió a niñas y niños provenientes de familias ligadas a la pesca del colegio Poeta Pablo Neruda de la comuna de San Antonio. La actividad forma parte de un estudio impulsado por la Unidad de Estudios y Desarrollo Institucional, y la Subdirección de Patrimonio Cultural Inmaterial que investiga el patrimonio marítimo de Chile.
A partir de la experiencia de los estudiantes de séptimo y octavo básico en este taller, se efectuará un levantamiento de carácter etnográfico que se convertirá en un capítulo del estudio que abordará las memorias significativas y su importancia en el patrimonio.
La Charla-Taller, como lo revela su nombre, consistió en dos partes. La primera instancia de la jornada estuvo dedicada a la charla de Hugo Almonacid Díaz, quien repasó su trayectoria como carpintero de ribera iniciada en su natal Calbuco. Durante su presentación, Almonacid compartió su experiencia, destacando su participación en la Albaola Factoría Marítima en el País Vasco, un astillero tradicional abierto al público donde se investigan antiguas tecnologías marítimas y se recuperan oficios prácticamente perdidos en España.
En Chile, sin embargo, este tradicional oficio se ha mantenido a lo largo de los años. Para Hugo, la transmisión de este trabajo a infancias vinculadas al mar es fundamental para su preservación: “La carpintería de ribera no necesita ser rescatada, ya está. Ya hay carpinteros”, reflexionó el artesano, destacando que “darnos cuenta que hay más de 200 carpinteros de ribera solamente en la región de Los Lagos, es un indicio de que Chile es un lugar en el que este oficio está vivo. Entonces hay que aprovechar eso. Ver cómo poder transmitirlo a otras personas, a otras generaciones, a los más jóvenes”.
Luego de compartir su historia con los estudiantes de séptimo básico, la segunda parte de la jornada invitó a las niñas y niños a poner manos a la obra. Con el fundamental apoyo del equipo de educación del Museo Taller, los participantes trabajaron en el armado de una maqueta simplificada de la tradicional embarcación de Chiloé, la lancha chilota.
Quien llevó adelante el taller, además de Hugo, fue Vladimir Mendoza Varas, coordinador pedagógico y de mediación del Museo Taller, que valoró el acercamiento de los jóvenes a este tipo de patrimonio: “Qué conozcan una embarcación chilota y que es patrimonial, que tengan otra visión de lo que es la carpintería (…) Es bonito, les acerca un poquito más a lo que quizás sus propios familiares en el pasado hacían también”, señaló Mendoza, agregando que espera que los participantes se lleven “la curiosidad por seguir reflotando sus propios quehaceres familiares y que los puedan valorar un poquito más”.
Un aporte al Estudio sobre Patrimonio Marítimo
Más allá de la experiencia práctica de los estudiantes, y como se mencionó anteriormente, toda la información, observaciones y testimonios de esta jornada servirán para desarrollar el capítulo de memorias significativas y patrimonio, relacionando la historia personal de las niñas y niños con la pesca y el mar junto a las memorias asociadas a sus familias y sus fuentes de trabajo.
Según Marco Tamayo Quilodrán, encargado de Patrimonio Cultural Inmaterial en la Región de Los Lagos, y que también participó en la actividad, está iniciativa busca abordar el patrimonio marítimo como “un concepto grande, amplio, un paraguas donde caben muchas tradiciones”, ampliando la mirada más allá de las glorias navales para incluir las prácticas culturales.
Esta valoración de las raíces quedó plasmada en los testimonios recopilados. Desde el colegio Poeta Pablo Neruda, el profesor Emilio Orellana Muñoz y el inspector general Jorge San Román Pardo destacaron el gran entusiasmo de los estudiantes por aprender de otra forma más práctica que la teórica, conociendo nuevas habilidades que tienen y que tradicionalmente no se ven dentro de la sala de clases. Ambos coincidieron en que el taller generó un fuerte sentido de pertenencia en los alumnos, permitiéndoles conectar y valorar el esfuerzo que sus familiares han realizado todas sus vidas en el mar.
Debido a lo sacrificada que es la labor de la pesca, el estudiante Iván Bustos comentó que su padre debía levantarse a las cuatro de la mañana para salir a trabajar. Por otro lado, José González Sepúlveda, estudiante cuyo padre también es pescador, menciona que nunca ha visto a su padre pescar, pero que le gustaría. Solo lo ha visto filetear los pescados, pero según lo que pudo observar “tiene bastante experiencia”.
José logró dominar la técnica de pulido de su nave y reflexionó sobre la importancia de la carpintería. Dijo que sin barcos no se podía pescar, recalcando que la construcción de la embarcación requiere cuidado, cariño y dedicación, ya que si se hace de mala gana terminaría desarmándose en el mar.
La jornada se suma así a las acciones que buscan contribuir al levantamiento de información para el Estudio sobre Patrimonio Marítimo, incorporando las experiencias y memorias de estos estudiantes de San Antonio. Desde esta perspectiva, el encuentro entre ellas y ellos, sus historias familiares y los conocimientos de un cultor como Hugo Almonacid permite observar cómo estos saberes pueden transmitirse y adquirir nuevos significados entre las nuevas generaciones.