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El rugido de la pista: Los Jóvenes del Ayer detuvieron el tiempo en el Centro Cultural La Moneda

Patrimonio de la Humanidad

El rugido de la pista: Los Jóvenes del Ayer detuvieron el tiempo en el Centro Cultural La Moneda

Publicado el 12/02/2026
los jovenes del ayer
En el marco de la Ceremonia de Reconocimiento a los Patrimonios Inmateriales 2026, celebrada el pasado 31 de enero, la nostalgia y la vitalidad se apoderaron del cierre de la jornada. Los maestros del circo de tradición familiar demostraron que su arte es un fuego que no se apaga con los años.

Hubo un momento en la ceremonia que, fuera de la premiación, marcó un hito inolvidable. El cierre estuvo a cargo del circo de tradición familiar y “Los Jóvenes del Ayer”, una agrupación de artistas de la tercera edad que, mediante actos clásicos, reivindican el rol del adulto mayor y la vigencia del patrimonio inmaterial. Estos "jóvenes del ayer" demostraron la fuerza arrolladora que mantiene esta manifestación entre el público chileno.

El clímax de la jornada ocurrió cuando la banda hizo sonar sus saxofones y trompetas. En ese instante, la magia del circo rompió las barreras del protocolo: todo el público disperso en el centro cultural, incluso aquel ajeno a la ceremonia y que participaba en otras actividades del Día de los Patrimonios, se detuvo en seco. Los transeúntes se acercaron a las barandas y colmaron el vestíbulo del Centro Cultural para disfrutar de una tradición que sigue provocando asombro en familias de todas las edades.


Sabiduría y Resistencia Cultural

Los Jóvenes del Ayer es un destacado colectivo circense compuesto principalmente por artistas mayores de 60 años que han dedicado su vida a las artes escénicas itinerantes. Este grupo nació con el propósito de demostrar que la destreza física, el humor y la mística de la carpa no tienen fecha de caducidad. Más allá del entretenimiento, la agrupación funciona como una red de apoyo y un espacio de resistencia cultural que preserva el patrimonio inmaterial en Chile.

Su labor es fundamental para la salvaguarda de la cultura nacional, ya que asegura que los conocimientos y anécdotas de la "vieja escuela" circense se transmitan a los nuevos talentos. A través del equilibrio, el malabarismo y el payaseo, fusionan la nostalgia con una vitalidad renovada que combate el edadismo y el aislamiento social.

Un hito mundial Es importante destacar que el Circo de Tradición Familiar en Chile ingresó recientemente a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO (en su reunión de la India), siendo el único circo de Latinoamérica y el mundo en recibir esta máxima distinción. Se trata de un espacio cultural único, móvil y dinámico, donde la sabiduría de los mayores es el pilar de una tradición de más de 200 años.


Los protagonistas de la jornada

La banda y el elenco que hicieron vibrar el vestíbulo estuvo integrado por:

  1. Jorge Tello Ormazábal: Trompetista y legendario artista de circo bajo el personaje de "Cachencho".
  2. Nelson Montecinos López: Trompetista, artista de circo y capataz.
  3. Miltón Montecinos Olave: Baterista y artista de circo.
  4. Abraham Lillo San Martín (Tony Caluga Jr.): Cómico y excéntrico musical, referente absoluto de la tradición familiar.
  5. Victoria Arroyo: Animadora e integrante de la familia del Circo Frankfort.
  6. Ana Ortiz Zurita: Artista de circo con su icónica presentación "Cena de fuego".
  7. Juana Aguilera Quilodrán: Guaripola y artista de circo.
  8. Pedro Pontigo Silva: Malabarista y alambrista de la reconocida familia Pontigo.
  9. Gustavo Caprario González: Mago, payaso y Premio Presidente de la República 2003.
  10. Jaime Vázquez (Tony Pomadita) y Claudio Vázquez (Tony Picarón).
  11. El Circo de Tradición Familiar: Un patrimonio vivo y trashumante

Con más de 200 años de historia, el circo de tradición familiar en Chile es un arte sistémico donde la función y la vida cotidiana coexisten bajo la carpa. Esta práctica, la única de su tipo en el mundo reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se sustenta en clanes familiares y "cacerolas nuevas" que protegen un espacio cultural móvil y dinámico. En esta comunidad, la multifuncionalidad es ley y la sabiduría de los mayores es el pilar fundamental: desde la temprana edad en la pista hasta el desarrollo de roles de gestión en la vejez, los cultores mantienen vigente una identidad nacional que recorre el territorio, resguardando técnicas y afectos que se transmiten de generación en generación.

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