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El humo de los canales magallánicos llega a Santiago: La odisea de los embajadores de Puerto Edén

Patrimonio Alimentario

El humo de los canales magallánicos llega a Santiago: La odisea de los embajadores de Puerto Edén

Publicado el 06/02/2026
PUERTO EDEN PORTADA
En el corazón de Santiago, donde el cemento suele silenciar las voces de la periferia, se sintió hace poco el aroma profundo y maderoso del sur más extremo. Cuatro figuras —Cecilia Zuñiga Negüe, Víctor Zuñiga Negüe, Segundo Gabriel Chiguay Chiguay y Alan Chiguay Villegas— se plantaron frente a las autoridades y la ciudadanía en el Centro Cultural La Moneda para demostrar que, en Puerto Edén, esa aldea suspendida entre el mar y el hielo, la cultura no es algo que se guarda en vitrinas, sino algo que se ahúma sobre el fuego.

Las cultoras y cultores visitaron la capital para representar a la comunidad de la Faena tradicional recolección, secado y ahumado de cholgas en Puerto Edén en la ceremonia de Reconocimiento a los Patrimonios Inmateriales en Chile 2026, donde se anunció el ingreso de seis nuevas técnicas y saberes al registro nacional del patrimonio vivo.

Su llegada a la capital no fue un trámite; fue una odisea de mar, cielo y tierra que recorrió los más de 2,500 kilómetros que separan su apartada comunidad de la toma de decisiones. Para ellos, mostrar cómo se trabaja la cholga fue un acto de resistencia, una forma de decir que, aunque sean pocos, su saber es inmenso.

Llegar a Puerto Edén hoy es una prueba de paciencia y respeto por la geografía: implica volar desde Santiago a Puerto Natales para luego entregarse a una navegación de 30 horas por los fiordos, el único camino posible hacia este enclave de 80 habitantes.

Esta faena, que ahora ingresa con orgullo al Registro de Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile bajo la ficha SIGPA 2023_006, es mucho más que una técnica culinaria. Es una estrategia de adaptación en un territorio donde la naturaleza manda. La cholga, ese molusco noble que suele ser el alma del pulmay o la paila marina, se transforma en las manos de los cultores de Puerto Edén a través de un ahumado que nació de la necesidad de conservar el alimento en el aislamiento total. Hoy, este producto es el motor económico de catorce personas que mantienen viva la tradición, involucrando incluso a jóvenes, luchando contra las mareas rojas y la migración forzada que amenaza con vaciar los canales de sus conocimientos más antiguos.

El ahumado de cholgas es una acción de apropiación simbólica: no busca solo la rentabilidad, sino la reproducción de una comunidad que ha aprendido a vivir del aprovechamiento respetuoso de la naturaleza austral.

Al verlos explicar su saber, frente al público y las autoridades, quedó claro que el reconocimiento oficial no es el punto final, sino un escudo. La ficha técnica del Estado ahora valida lo que las familias Zuñiga y Chiguay han sabido por generaciones: que su oficio es un patrimonio alimentario que conecta a Chile con su área de influencia cultural más austral. Al regresar a sus hogares, tras el largo viaje de vuelta por los canales, estos cultores llevan consigo la certeza de que su humo, ese que sube desde los fogones de Puerto Edén, ya es parte inseparable de la historia de todo un país.

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