Libro «Historia de una mujer de barro» rinde tributo al legado de la cultora Elena Tito Tito
El pasado sábado 10 de octubre de 2026 se llevó a cabo el lanzamiento de la obra «Historia de una mujer de barro», escrita por la cultora Miriam Coria Tito, hija de Elena Tito Tito, alfarera atacameña reconocida como Tesoro Humano Vivo en 2015.
La actividad de presentación se realizó ante familiares, amistades y representantes de diversas instituciones, quienes se reunieron para conocer en profundidad el proceso de escritura de la obra, compartir memorias colectivas y acceder al volumen que inmortaliza la trayectoria de Elena Tito Tito, fallecida el 14 de abril de 2022.
Esta iniciativa editorial se inscribe en los esfuerzos de salvaguardia de los «Conocimientos y técnicas de alfareras y alfareros de Santiago Río Grande» en el territorio Licanantay de la región de Antofagasta, una práctica reconocida por el Estado de Chile como Patrimonio Cultural Inmaterial.
El testimonio recogido en el libro rescata la memoria, identidad y los saberes ancestrales de esta alfarería tradicional lickanantay.
«Historia de una mujer de barro» recorre los pasajes más significativos en la vida de Elena Tito Tito, detallando en primer lugar sus orígenes en Santiago de Río Grande y la transmisión de los conocimientos de la alfarería tradicional por parte de su abuela Pascuala Vilca, incluyendo sus primeras interacciones con la greda desde los nueve años. Asimismo, la obra da cuenta del traslado de la cultora a la ciudad de Calama durante su juventud, los trabajos de cuidado y labores domésticas desempeñados, y cómo logró mantener vigentes sus raíces culturales y lazos comunitarios en contextos urbanos.
El volumen también aborda su participación activa en agrupaciones folclóricas, festividades religiosas, el compromiso comunitario como alférez y su rol dirigencial en la localidad, destacando la profunda conexión espiritual con la Pachamama y el territorio.
Finalmente, se compilan relatos sobre la conformación de su taller de cerámica, la obtención de su distinción oficial como Tesoro Humano Vivo y la importante labor formativa mediante talleres impartidos a nuevas generaciones de cultores y vecinas de la región de Antofagasta.